marzo 22, 2016

¿Quiénes somos?

Amistad intelectual

El Ensayo en Diálogo surge de entrada como un núcleo de trabajo e investigación alimentado por la amistad intelectual entre sus miembros. Mediante la organización de cursos, seminarios, conferencias, encuentros y publicaciones se busca trazar una RedEnsayo en la que se espera participen estudiosos, equipos de investigación y escritores dedicados al ensayo latinoamericano en distintas partes del mundo.

El ensayo: un espacio de encuentro y diálogo intelectual

El proyecto “El ensayo en diálogo. Hacia una lectura densa del ensayo”, cuenta con los auspicios del CONACYT y tiene por sede el CIALC, UNAM. Nuestro objetivo es crear un espacio de encuentro y diálogo intelectual en el que confluyan ensayistas y estudiosos del ensayo latinoamericano y la teoría del ensayo, la historia de las ideas y la historia intelectual.

Partimos de una premisa fundamental, planteada por el gran ensayista Tomás Segovia: todo decir es un querer decir. En esta expresión, de enorme elocuencia poética y de fuertes alcances teóricos, se condensa el punto de arranque de nuestras reflexiones.

El sitio está dedicado a:

  • Coordinar y difundir  los trabajos del proyecto de investigación  “El ensayo en diálogo”, que surge ya en sí mismo como un núcleo de trabajo alimentado por la amistad intelectual entre sus miembros.
  • Constituir un foro de discusión abierto sobre estos temas y de difusión de nuestros productos de investigación.
  • Apoyar la organización de cursos, seminarios, conferencias, encuentros y publicaciones dedicados al ensayo.
  • Comenzar el trazado de una RedEnsayo en la que se espera participen estudiosos y equipos de investigación dedicados al ensayo latinoamericano en distintas partes del mundo.

Acerca de nuestra propuesta

Nuestro trabajo se apoya en la propuesta de una lectura densa del ensayo que comienza por reconocer en primerísimo lugar la especificidad del texto, así como su configuración artística y su autonomía relativa: el texto ensayístico manifiesta densidad sintáctica y semántica, reglas de  estructuración y representación artística, de modo tal que es posible descubrir en él constelaciones de sentido que lo habitan y atraviesan.

Es también necesario considerar su inserción específica en tradiciones artísticas y de pensamiento, convenciones literarias y tomas de posición estéticas, o su enlace con estilos, procesos de simbolización con los cuales entra en diálogo implícito.

Se considera además que el ensayo entra fuertemente en diálogo y representa los términos de una conversación y una escucha, tanto a partir de un sentido de amistad textual (Korhonen) como de comunidad (Levinas, Bataille, Blanchot).

La lectura densa del ensayo se propone atender también a la relación entre la constelación significativa del texto y sus reglas de estructuración con la constelación autorial (aquello que Said considera el paso de una afiliación a una filiación del autor); social (formas de sociabilidad intelectual y artística, tales como cartas, debates, conferencias, integración de asociaciones y sociedades literarias, etc.); fenómenos ligados a las “sociedades de discursos” epocales así como a las formaciones e instituciones propias del campo literario: editoriales, archivos, bibliotecas, revistas), e incluso artístico (problemas de representación artística, de técnica y de estilo presentes en el ámbito de la plástica, la arquitectura, la música etc.), que pueden ponerse en relación con problemas de representación y estilo literario.

Hemos dado en llamar a todo esto el más acá del ensayo, esto es, su vínculo con dichas condiciones de producción y prácticas de sociabilidad intelectual que hacen a la materialidad de la escritura así como también  a su inscripción en un marco de discursividad social y su inserción en redes de debate y códigos intelectuales y artísticos con los que el ensayo entra en diálogo.

Existe además un más allá que hace a las condiciones de comprensión e interpretación del texto: se trata de la relación del ensayo con el horizonte de inteligibilidad de su época, el sistema de valores, normas, y el punto de relación entre aquello que Castoriadis denomina lo instituyente e instituido, o entre aquello que Benjamin discrimina como lo poético y lo poetizado. Consideramos a los grandes ensayistas, desde Montaigne hasta Tomás Segovia, como verdaderos “instauradores de discursividad” (Foucault).Lejos entonces de contemplar las operaciones del ensayista como estrategias ligeras, proponemos contemplarlas como ligadas a una visión de mundo y a un horizonte epistémico, ético y estético con que el autor entra en diálogo a través del ensayo.

Cabe insistir en que, si bien por razones de exposición estamos estableciendo estas tres órbitas como independientes (el texto en sí, el más acá y el más allá del mismo, sin duda se trata de órbitas que se enlazan fuertemente, de modo tal que es posible determinar ciertos elementos clave como la llamada “palabra suficiente” (motbastant, en un término acuñado por el propio Montaigne y utilizado de manera muy productiva por Bensmaïa), así como estrategias discursivas y figuras retóricas que permiten, confirman y reafirman esa vinculación.